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Serán gigantes o serán molinos? [Are they giants or are they mills?]  

Author:  | Environment, Puerto Rico, Wildlife

[Click here for a partial translation to English by National Wind Watch]

Aunque la propuesta para construir 25 turbinas de viento en la zona de Guayanilla puede parecer acertada a primera vista, hay que estudiarla con cuidado antes de darle paso.

Los molinos propuestos por Windmar harían necesario el desmonte de 125 cuerdas de Bosque Seco Tropical, lo que implicaría que 500,000 árboles dejarían de prestar su servicio.

En nuestro país a diario vemos las consecuencias de tomar decisiones a la ligera, sin el análisis ponderado y preciso de todos los ángulos de cada situación. Vemos también la improvisación constante. Y es que, como decía mi papá, “pensar da trabajo” y buscamos el camino fácil.

A veces se hacen las cosas al revés. Se comienza con la propuesta de un proyecto. Suena bien de primera instancia, así que se consigue el financiamiento de la banca y el apoyo de agencias gubernamentales.

Finalmente es que se entra en el examen riguroso de las posibles consecuencias del mismo.

De esta forma todos perdemos: el desarrollista porque invierte dinero en vano, y recibe críticas y ataques con o sin justificación; la banca, ya que tiene que asumir los costos en las ocasiones en que el proponente se va a la quiebra; los técnicos de las agencias, pues, cuando por fin les toca evaluar los proyectos, ya sus supervisores tienen opiniones preconcebidas de los mismos; y sobre todo, nosotros, el pueblo. Nos quedamos con proyectos inútiles luego de haberse desperdiciado el dinero de nuestras contribuciones y valiosos recursos naturales, culturales o históricos. Luego asoman las protestas, los casos en los tribunales, el arrepentimiento, y frecuentemente terminamos con proyectos que se convierten en elefantes blancos que desde un principio no tuvieron razón de ser.

En la actualidad existe una propuesta de la compañía Windmar Renewable Energy System para la construcción de 25 turbinas de viento de 400 pies de altura en los sectores Punta Ventanas, Cerro Toro y Punta Verraco, en el municipio de Guayanilla. Con este plan se pretende generar y vender electricidad a la Autoridad de Energía Eléctrica. Este proyecto, que no cumple con la zonificación vigente y sin previo estudio, fue anunciado por el Gobernador en su Mensaje de Estado.

La propuesta, de entrada, podría parecer una iniciativa en la dirección correcta. La dura realidad del cambio climático ha llevado a científicos de todo el mundo a enfrascarse en investigaciones de diversos tipos, buscando formas de reducir las emisiones de carbono.

La energía eólica (que deriva del viento) es una de las alternativas que se estudian y que, de hecho, ya se utiliza en algunos lugares del mundo.

Como especialista y consultora en manejo ambiental, podría caer en la trampa de entusiasmarme a la ligera con un proyecto de este tipo. La urgencia del calentamiento global puede llevarnos a tomar decisiones precipitadas. A pesar de eso, entiendo que esta propuesta, como cualquier otra de esa magnitud, aunque pueda parecer ser amigable al ambiente, debe someterse a un proceso cuidadoso de estudio antes de llegar a cualquier tipo de decisión.

Veamos los hechos. Según se expone en la Resolución del Senado 3170, el sector residencial en Puerto Rico ahorró el año pasado 3% en su factura de luz. Esto evitó que se emitieran gases de invernadero equivalentes a 10 fincas eólicas como la que se está proponiendo en Guayanilla. Ese mismo 3%, o sea, un mero ahorro de $4 en su factura de luz, equivale a 7,000 cuerdas de terreno que habría que destinar a desarrollo eólico.

Por otro lado, el proyecto propuesto representaría un ahorro en emisiones equivalente al uso de 55,000 a 110,000 bombillas. Este mismo efecto se lograría al cambiar las bombillas luminarias por fluorescentes en unos 12,000 a 24,000 hogares del país, lo cual podría costar entre $80,000 a $165,000. O sea, $60 millones que cuesta el proyecto eólico versus $165,000 sin ningún impacto a zonas de altísimo valor ecológico, ni el uso de grandes predios de terreno, un recurso tan escaso en Puerto Rico.

Los molinos propuestos por Windmar harían necesario el desmonte de 125 cuerdas de Bosque Seco Tropical. Esto implicaría que 500,000 árboles dejarían de prestar su servicio, según un estudio de los doctores Peter G. Murphy y Ariel E. Lugo.

Esto levanta una bandera de alerta. Según el portavoz de la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña, Luis Silvestre, “sin los debidos permisos y sin una Declaración de Impacto Ambiental, el proponente Víctor González construyó varios kilómetros de camino de 65 pies de ancho y terraplenes, y agrandó veredas, destruyendo miles de árboles y plantas característicos de los bosques xerofíticos, impactando un humedal y una quebrada intermitente, causando daños irreparables”.

Como si esto no fuera suficiente para provocar inquietud, en las vistas públicas celebradas con relación al proyecto, varios científicos contratados por el proponente han puesto en duda el valor ecológico del Bosque Seco de Guánica. Esta importante área natural está reconocida como Reserva de la Biosfera por la Organización de Ciencia, Educación y Cultura de las Naciones Unidas (Unesco). La designación destaca la importancia internacional del Bosque de Guánica y su estado único en la región del Caribe.

No creo que sea casualidad que estos comentarios se den luego de que científicos locales hayan planteado que el proyecto tendría un efecto adverso a la avifauna puertorriqueña y a áreas situadas, precisamente, en el Bosque Seco de Guánica. Amén de que el geógrafo físico Brilton Rodríguez haya señalado que las propuestas excavaciones para construir las turbinas de los molinos y los caminos ocasionarían la destrucción de cuevas y de los arcos marinos en el Bosque. O de que se haya expuesto que podría impactar el hábitat del guabairo (Caprimulgus noctitherus), un ave endémica en peligro de extinción, y afectar al pelícano pardo, la palometa y a la población de murciélagos del sistema de Cuevas El Convento. Además, han planteado que podría alterarse toda una zona de características muy particulares, ya que alrededor de Punta Ventana convergen un extenso manglar, un área de levantamientos tectónicos y espacios con residuos arqueológicos.

La explicación más clara sobre el asunto que nos concierne la ofreció el doctor Ariel Lugo, director del Instituto de Dasonomía Tropical del Servicio Forestal Federal, en su comparecencia en las vistas públicas sobre el proyecto. Lugo presentó diez asuntos ambientales que recomienda se consideren al momento de decidir la ubicación del Parque Eólico. Los cito a continuación:

1. La situación precaria de los bosques secos en Puerto Rico.

2. La abundancia de aves migratorias.

3. La alta concentración de biodiversidad en la región.

4. El alto valor del Bosque Enano.

5. El alto valor de Punta Ventana.

6. La ubicación del proyecto relativo al Bosque de Guánica.

Apoyamos las alternativas de energía renovable en Puerto Rico. Sin embargo, nuestra posición es que estas deben considerarse luego de una amplia reflexión sobre todos los aspectos ecológicos del lugar y áreas contiguas. La utilización de fuentes de energía renovable no debe ser justificación para demoler políticas públicas ni estropear las medidas para la protección de los bosques que rinden beneficios importantísimos e insustituibles. Proyectos de energía eólica son recomendables en terrenos distantes a la colindancia de reservas forestales y fuera de áreas que actualmente están en la necesidad de protegerse como áreas de amortiguamiento para prevenir impactos negativos causados por el ser humano. Deben ubicarse fuera de corredores importantes de aves migratorias y locales.

7. La velocidad baja del viento en la propiedad.

Los vientos en Punta Verraco son de 8 millas por segundo y de acuerdo con la DIA-P eso permite operar las turbinas a un 40 por ciento o menos de capacidad durante la época de más viento y a una capacidad de 17 por ciento o menos durante la época con poco viento. Para que las turbinas funcionen a la capacidad de diseño, se requeriría una velocidad de viento de 20 millas por segundo (datos obtenidos de las especificaciones de las turbinas en un anejo de la DIA-P). Existen otras áreas en Puerto Rico con mayor velocidad del viento y menores conflictos ecológicos.

8. Los peligros al Bosque de Guánica por la operación de las turbinas.

9. La importancia relativa de la diversificación de las fuentes de energía vs. el lugar donde ubican las instalaciones.

10. La necesidad de una zona de amortiguamiento alrededor del Bosque de Guánica.

Nos alarma que la prisa, el afán por el llamado desarrollo económico y la creación de empleos o la mismísima seriedad del cambio climático confundan nuestro entendimiento y nos induzca a error a la hora de tomar decisiones. Pensemos bien las cosas, aunque eso nos dé trabajo.

Por Marian González / mariannatural/gmail.com


Are they giants or are they mills?

Although the proposal to erect 25 wind turbines in the Guayanilla area may appear to be the right move at first glance, it has to be carefully studied before giving it the go-ahead.

The mills proposed by Windmar would require the clearing of 125 acres [cuerdas] of the Bosque Seco Tropical, which means that 500,000 trees would no longer provide their services.

In our country, every day we see the consequences of taking decisions at facing value, without the balanced and accurate analysis of all the aspects of each situation. We also see constant improvisation. And it’s, as my father would say, “think of the work” and let’s look for the easy way.

At times, things are done in reverse. It begins with the proposal of a project. It sounds good at first, so that it gets financing from the bank and support from government agencies. Only at the end is there a rigorous examination of the possible consequences.

In this way, we all lose: the developer for investing money in vain, and because he receives criticism and attacks, with or without justification; the bank, who must assume the costs on those occasions that the promoter goes into bankruptcy; even the bureaucrats, when at last the project evaluation reaches them, because their supervisors hold preconceived opinions about it; and above all, we, the people. We are left with useless projects after their having wasted our money and valuable natural, cultural, and historical resources. Then protests arise, court cases, repentance, and frequently we end up with projects that turn into white elephants from the beginning had no reason for being.

Currently, there is a proposal from Windmar Renewable Energy Systems for the erection of 25 wind turbines 400 feet in height in the Punta Ventanas, Cerro Toro, and Punta Verraco sections of the municipality of Guayanilla. With this, they plan to generate and sell electricity to the Electric Power Authority. This project, which does not comply with current zoning and without prior study, was announced by the Governor in his State Message. …

As a specialist and consultant in environmental management, I might have fallen into the trap of quickly being enthusiastic about a project of this type. The urgency of global warming can lead us to make hasty decisions. Despite this, I understand that this proposal, like any other of such magnitude, though it may appear to be friendly to the environment, must undergo a careful process of study before any kind of decision.

Let’s look at the facts. As described under Senate Resolution 3170, the residential sector in Puerto Rico last year saved 3% on its light bill. This avoided emitting greenhouse gases equivalent to 10 wind farms like the one being proposed in Guayanilla. The same 3%, that is, a mere $4 savings on your light bill, is equivalent to 7,000 cuerdas of land required for developing wind energy.

On the other hand, the proposed project would represent a savings in emissions equivalent to the use of 55,000 to 110,000 lightbulbs. This same effect would be achieved by changing the lightbulbs with fluorescent lights in some 12,000 to 24,000 households in the country, which could cost between $80,000 and $165,000. That is, $60 million, which is the cost of the wind project, versus $165,000 without any impact to areas of high ecological value nor the use of large plots of land, a resource so scarce in Puerto Rico. …

According to the spokesman for the Puerto Rican Ornithological Society, Luis Silvestre, “without the proper permits and without an Environmental Impact Statement, the proponent Victor González built several kilomters of road 65 feet wide and embankments, and widened paths, destroying thousands of trees and plants characteristic of the dry forests, impacting a wetland and an intermittent creek, causing irreparable damage”.

If this were not enough to raise concern, at public hearings held in connection with the project, several scientists hired by the proponent have questioned the ecological value of the Bosque Seco de Guánica. This important natural area has been recognized as a Biosphere Reserve by the Organization for Education, Science, and Culture of the United Nations (UNESCO). The designation emphasizes the international importance of the Bosque de Guánica and its unique status in the Caribbean region.

I don’t believe that it is an accident that those comments were given after local scientists raised that the project would have an adverse effect on Puerto Rican birdlife and in areas situated precisely in the Bosque Seco de Guánica. Furthermore the physical geographer Brilton Rodríguez has indicated that the proposed excavations for building the wind turbines and roads would cause the destruction of caves and marine arches in the Bosque. And it has been shown that it could affect the habitat of the guabairo (Caprimulgus noctitherus), a native bird in danger of extinction, and affect the brown pelican, the palometa, and the bat population of the Cuevas El Convento. And they have raised that it could entirely alter an area of very special character, as around Punta Ventana is an extensive mangrove forest, an area of tectonic upheavals, and sites containing archaeological remains. …

We support renewable energy alternatives in Puerto Rico. Nonetheless, our position is that they must be considered after full reflection on all of the ecological aspects of the site and adjacent areas. The use of renewable energy sources must not be justification for destroying public policy or abusing measure to protectthe forests that yield important and irreplaceable benefits. …

We are alarmed that haste, the quest for so-called economic development and job creation, or the very serious issue of climate change confuses our understanding and induces us to error when the time comes to make decisions. Let us think things through, even though it requires work.

This article is the work of the author(s) indicated. Any opinions expressed in it are not necessarily those of National Wind Watch.

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